A veces callo


A veces, cuando mis letras cansan y hasta mis propias palabras aburren, me vuelvo refugio de melancolía y callo al silencio hacinándolo en una gaveta del buró, de la que en ocasiones se escapan gemidos, anhelos, lamentos… una canción, esa que enhebra suspiros a la aguja del olvido que pronto ha de remendarme el corazón.

Sola, a la sombra de elegías ajenas, veo lo ilusa que soy sujetando sus versos entre las manos, y de nueva cuenta su sentimiento forma un río caudaloso en mis venas haciendo temblar los límites de mi pasión, pero a la vez, extinguiendo mi escaso suministro de verdades y sueños, creyéndome huérfana de todo y decepcionada de todos, principalmente de mi.

Bajo entonces la voz a los sótanos del alma, me amparo en el mar de mis emociones y decido alejarme de ti, porque de alguna forma, mansa y dulcemente, me hieres, sintiendo morir bajo el vientre de la silente noche, porque en horas como ésta, de puntual soledad, aún me dueles.



© Lissette Flores López. Derechos reservados.

5 comentarios:

Liz Flores dijo...

Óscar, amigo querido, ùltimamente publico màs, es cierto, aprovecho antes que inicie la temporada escolar que será el 22 de enero, ya despuès será menos lo que me leas, lo prometo (sonrío).

Cariños a la distancia.

Óscar dijo...

Cuanto más publiques, mejor para los que te leemos. Haces bien ocupando tu tiempo libre en escribir poemas, relatos y reflexiones.

Aquí vuelve a aparecer esa "puntual soledad" de la que hablabas en otro poema. También me ha gustado esa otra expresión "sótanos del alma". Veo que tú también has enhebrado la aguja. Me ha gustado la fotografía.

Ah, y tus letras nunca cansan. Hasta el silencio se puede compartir.

Un fuerte abrazo, Liz.

Isabel dijo...

Pues mientras calles y nos lo hagas saber en verso o en prosa será un placer compartir tus silencios, parece que el mes de Enero viene cargado con la fría soledad.

Un beso estimada Liz

Montxu dijo...

Hilos a modo sentimientos cosen hoy tu corazón.


Muxus

Marisol dijo...

Me gustó la imagen de hacinar al silencio en una gaveta, junto a los anhelos, los lamentos y los gemidos.
Remendar el corazón es una tarea difícil, sobre todo si la aguja es el olvido y nos punza y nos duele en cada punto.
Un gran abrazo, mi querida amiga Liz.

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