Pureza e ingenuidad



Amor quimerista,
fúlgido delirio,
embeleso de mi existencia;
tal cual eres yo te siento habitar
en las regiones de mi ser
venciendo todas las reglas de la razón,
conteniendo y nutriendo mi universo,
dando bríos a este amor
que es fe, elevación y pureza
en cuyo poder se rehace mi fatigado espíritu.

Oh, ilusión luminosa, corazón de mi cuerpo
¡Cuánto te amo!

Imposible avivar una hoguera con nieve
o apagar este fuego en mi alma que por ti arde
y te llama, cada día, fervorosamente por tu nombre.

Te amo, cantor celeste
aun cuando estés lejos y seas todo ensueño y nostalgia.


© Lissette Flores López. Derechos Reservados.

3 comentarios:

Ramón María Vadillo dijo...

Pura pasión Liz, me encanta.

Beso

Óscar dijo...

Es un placer tenerte de vuelta, Liz. Me congratulo de leer tu poesía después de una espera tan larga. Me ha encantado lo de "cantor celeste". Con tu permiso, me lo quedo.

Un fuerte abrazo, y espero que el próximo poema tarde menos en llegar.

Jerónimo dijo...

"Amor quimerista,
fúlgido delirio,
embeleso de mi existencia;..."

Poesía pura en estos versos que inician un poema apasionado,nostálgico,muy de los tuyos.

Gracias por compartirlo.

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