Te viví




No debiste haber llegado y lo hiciste,
inesperado, como copiosa lluvia en una tarde de marzo.
Nunca debieron cruzarse tus ojos con los míos
y lo hicieron en un silente palpitar de tiempo.

Y te encontré.

Sin pensarlo, sin planearlo, sin sentirlo.
Intuí serías vos la última gota de sereno
que vendría a reverdecerme el alma
librándome de horas insomnes, vacías y necias.

Todo en torno mío pasó a ser parte de tu ser:
el sol, el viento, la lluvia, la niebla, los árboles,
la mariposa que vuela sin rumbo,
el canto melancólico del grillo,
la luna en todas sus fases, mis ingenuos latidos... ¡Todo!
Eras el cosmos resumido a lo ancho y largo de tu mirar.

Y te viví.

En viva piel, en sueños y pesadillas,
al alba y al ocaso,
en mi pequeño mundo, sigiloso y solitario,
convirtiéndote en diestro alquimista
capaz de transformar lágrimas en sonrisas.

Así intensamente, por primera  –única y última-  vez
me cegué sin quererlo.

Y ahora, me alejo.

Es momento de abrir los ojos,
sellar labios,
taponar venas,
cicatrizar heridas,
palidecer madrugadas,
e incinerar sueños.

Ahora sólo pido me devuelvas la razón
mi soledad y silencios,
así, íntegros como te los llevaste
una inesperada tarde lluviosa de marzo.



© Lissette Flores López. Derechos Reservados

4 comentarios:

Marisol dijo...

Esos versos iniciales son brillantes:
"No debiste haber llegado y lo hiciste,
inesperado, como copiosa lluvia en una tarde de marzo;"

También me gustó el retorno a la lluvia al final, que enfatiza el carácter melancólico del poema.

Es mejor sentir dolor a que no sentir nada, Liz. Mejor vivir a que morir en vida. Vive, sueña, ama.

Un abrazo infinito.

Montxu dijo...

El"cruél amor" te lo dá todo y a su vez te lo arranca friamente.


Me gusta muxus

Óscar dijo...

"Palpitar de tiempo", "incinerar sueños"... Ése es el tipo de expresiones que me gustan, que juegan con el lenguaje combinando palabras difíciles de armonizar, y atribuyendo propiedades cuasi inverosímiles a objetos y sujetos (como en una sinestesia). Ahí es donde reluce el carácter visionario del poeta.

Por otra parte, y por lo que se refiere a la disposición del poema, los versos huérfanos ("Y te encontré") tienen mucha fuerza, y más si empiezan por una conjunción.

Por último, y como apunta Marisol, el carácter cíclico de la lluvia cierra extraordinariamente el conjunto.

Un abrazo, Liz.

Isabel dijo...

Hermoso en su rotundidaz, me ha encantado el juego de palabras porque como dice bien nuestro amigo Óscar, el juego de palabras da carácter al poema y a mí personalmente me encanta.

Y un final redondo también como ya dicen también arriba, un placer visitarte Liz, besos.

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