Después de tantos años

Me aferro a las luces de un sol humedecido
que se consume lento, tan melancólico,
en esta tarde extinta de agosto,
en este agosto extinto de ti.
Sin embargo, sé que son tinieblas
a las que me aferro sin razón
para escuchar aquel sordo latido
resonar en el pecho
como gota de agua
dentro de un sepulcro frío.

Y es que contigo se durmió mi primavera
y se hizo eterna,
como tu risa
que es brisa de alborada sobre lirios
remontando las verapaces.
Eterna, como tu voz
que es eco en la selva y se oculta tras el margay
para no romper la melodía del misterio
que suena a quedo vals entre las alas de un ave
surcando una inmóvil pupila.

Aún después de los años
reptan tersas memorias
por las paredes ensombrecidas
de esta torre del recuerdo,
y los dragones cautivos en mi boca
se calcinan con las palabras
al pronunciar tu nombre.

Vuelven con el ocaso
tus besos de pétalos dormidos
y traen silencios envueltos en velos
de un tibio mustio;
son testimonio de algo vivo que fue,
y que ahora es ya tan irreal
como un unicornio azul,
o como el tiempo sollozando entre la niebla.

Mas asomará el día que vaya a ti, mi cielo,
-no puedo tardar mucho-
y caeremos en sumiso vuelo,
como caen las jacarandas en marzo,
hasta el centro de tu luz
para ser, a la postre, un sólo fulgor en el infinito
y habitar un bosque, una estrella,
o las barbas de Dios, da igual…
A tu vera, la nada será inmortal.



© Lissette Flores López. Derechos Reservados.

11 comentarios:

Liz Flores dijo...

Porque serían 37 años de vida de un maravillo ser.

J. Galán (Jerónimo) dijo...

Al igual que la neblina de un frío atardecer de invierno,este poema me ha calado hasta los huesos del alma.
El recuerdo vivo de él en un atardecer lánguido,sin brillos,te envuelve de nuevo con el manto de la melancolía y te lleva hasta la hora dichosa que nunca debió ser truncada...

"Y es que contigo se durmió mi primavera
y se hizo eterna,
como tu risa..."

Al leerte,querida Liz,siento dentro de mi el eco de tu pena y no puedo evitar el sentir contigo,el acompañarte en tus recuerdos,aunque sea en la distancia,por ver si te llega un rayo de luz desde esta mi sincera amistad.

La última estrofa es el final perfecto para un poema tan sentido y tan profundo.Solo discrepo en el detalle del tiempo,tiene y debe de tardar mucho ese encuentro,antes está la vida esperándote...

Ánimo amiga mía.Que esa primavera eterna de tu país y de tu alma te inspire poemas que tengan un poco más de luz...

Un abrazo,Liz.

Óscar dijo...

No suelo leerte poemas tan largos. Entiendo el trasfondo que late en la obra, su homenaje, su conmemoración. Eso le añade una nueva dimensión. Las dos últimas estrofas son vibrantes. Me han encantado el "unicornio azul" y esos "besos de pétalos dormidos", y esa enumeración que acaba en las "barbas de Dios" (expresión que yo mismo utilicé). Y es que no hay duda de que la poesía es un tejido que nos envuelve a todos, y que se nutre de unos y otros.

Un fuerte abrazo, Liz.

P.S.: Te contaré un secreto, en mi último poema usé el adverbio "quedamente" porque recordé que tú lo empleas a menudo, y me pareció bonito.

Liz Flores dijo...

Joaquín, el cariño no distingue distancias, lo que se siente en el corazón la acorta. Así que yo estoy feliz de contar con tu sentimiento, que sé es sincero, así como de tu cercana compañía. Al destacar esos versos veo que has captado muy bien la idea. Javy, con lo que amaba Guatemala, es ahora parte ya de su Eterna Primavera, vive en su selva, en sus ríos, en los volcanes, en cada espora que vuela sobre la montaña para renacer en ella y hacerse inmortal. No se fue del todo, sigue aquí.

Gracias, querido Joaquín por venir a leerme y dejare ese comentario tan hermoso.
Llegue a ti el mejor de mis abrazos.

Liz Flores dijo...

Óscar. Me place mucho saber que te ha llegado algo del poema, aunque era de esperarse pues reconoces muy bien el sentimiento que lo enmarca, no obstante no sabes lo feliz que me hace contar con tu presencia, que es para mí una linda muestra de cariño, y eso mi corazón te lo agradece profundamente.

Y qué te digo respecto a las expresiones tuyas que notas en mis versos; hay muchas que me gustan y dan vueltas en mi cabeza, mas he cuidado de no utilizarlas por respeto a tu arte. Pero como dices, vamos aprendiendo de otros, en mi caso, y lo sabes porque no es la primera vez que lo digo, te debo mucho, pues por ti aprendí a transformar la Belleza en verso, a palpar las más increíbles metáforas, a escuchar la afonía de la voz desde mi mente. En fin, sé que eres muy modesto y te incomoda que una resalte tus cualidades y talentos, pero así como no me olvido de respirar cada minuto, nunca olvidaré que ha sido una dulce enseñanza la que he recibido de ti.

Un enorme abrazo, mi querido amigo.

PD: Sí, me hizo sonreír de ternura leerte ese 'quedamente', lo mismo que 'ceiba', son palabras que forman parte de mi cultura y que he escuchado siempre. Es lindo verlas por allá, al otro lado del planeta =)

Manuel Ameneiros dijo...

... después de tantos años... continúa ardiendo la llama.
Abrazos totales, Liz.

Marisol dijo...

Un poema plagado de sentimiento, Liz. Me resulta tan doloroso como desolador, aunque hacia el final se enciende una lucecita que si bien no es tan resplandeciente, invita a la calma.
Me gustaron mucho estos versos:

'en esta tarde extinta de agosto,
en este agosto extinto de ti.'

'para escuchar aquel sordo latido
resonar en el pecho
como gota de agua
dentro de un sepulcro frío.'

'Vuelven con el ocaso
tus besos de pétalos dormidos'

Y curiosa la frase
'-no puedo tardar mucho-' que resulta ser corta para el tremendo significado.

Un gran abrazo.

Ramón María dijo...

Hermoso y triste sentir.

Abrazo

Liz Flores dijo...

Así es Manuelito, siendo el complemento de mi alma es imposible que no arda añorarle. But don't worry i'm fine.
Besitos y abrazos.

Marisol eres muy especial al formular tus comentarios, me hace muy feliz el que destaques versos. Te lo agradezco de corazón.
Un fuerte abrazo linda.

Montxu, mil gracias por tu gentil visita y qué alegría volver a tenerte por acá.
Un gran abrazo, amigo mío.

Isabel Moncayo Moreno dijo...

Vuelven con el ocaso
tus besos de pétalos dormidos
y traen silencios envueltos en velos
de un tibio mustio;
son testimonio de algo vivo que fue,
y que ahora es ya tan irreal
como un unicornio azul,
o como el tiempo sollozando entre la niebla

Conmovedor poema, querida Liz, destaco esta estrofa sin desmerecer el sentimiento ni la belleza de ninguna otra.

Mi abrazo grande

Liz Flores dijo...

Gracias por dejar tu huella, mi querida Isabel. Ya sabes que es un halago el que me resalten versos.
Un gran abrazo, Poeta.

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