Trae marzo aroma a recuerdos violáceos que oscilan de trémulas lágrimas en las roídas ramas de la memoria, y que a la más leve brisa de silencios se precipitan al suelo formando espesas alfombras, así como las jacarandas que cubren aquellas calles del boulevard, tan llenas de vida ayer, cenizas y mudas hoy.
Viene reanudando miradas anhelantes que traspasan empañados ventanales en busca de un peregrino vaho de ilusión por donde se ha de perder un instante el instinto, ebrio de falsas esperanzas, creyéndose que el viento caprichoso entre el jardín se transfigurará en esa silueta etérea que ronda constante en horas afónicas.
Vuelve marzo y sus murmullos de fotografías en sepia extendiéndose a paso lento ante los ojos, concitando la cansada paz de las pupilas. Regresa con sus días sobrados de soles y cortos de lunas; con sus auroras frías, tardes sofocantes y secas, crepúsculos prolongados y noches tristes llenas de pecas blancas que elevan la soledad del alma.
Llega tragándose famélico las hojas del calendario, pero siempre dejando una, la más dolorosa, la que permanece indeleble en su imperecedero transitar...
Transcurre desafiando minuto a minuto la libertad de las aves y haciendo anhelar como nunca la sublevación de un par de alas.
A veces, cuando mis letras cansan y hasta mis propias palabras aburren, me vuelvo refugio de melancolía y callo al silencio hacinándolo en una gaveta del buró, de la que en ocasiones se escapan gemidos, anhelos, lamentos… una canción, esa que enhebra suspiros a la aguja del olvido que pronto ha de remendarme el corazón.
Sola, a la sombra de elegías ajenas, veo lo ilusa que soy sujetando sus versos entre las manos, y de nueva cuenta su sentimiento forma un río caudaloso en mis venas haciendo temblar los límites de mi pasión, pero a la vez, extinguiendo mi escaso suministro de verdades y sueños, creyéndome huérfana de todo y decepcionada de todos, principalmente de mi.
Bajo entonces la voz a los sótanos del alma, me amparo en el mar de mis emociones y decido alejarme de ti, porque de alguna forma, mansa y dulcemente, me hieres, sintiendo morir bajo el vientre de la silente noche, porque en horas como ésta, de puntual soledad, aún me dueles.
La noche es breve
-
La noche es breve
cuando se habita a gritos
la ausencia
de la poesía.
Ayer tracé fulgores
en el umbral sin tiempo
de un alma disuelta
que devo...
Adiós extraño
-
Tú y yo,
hablamos desde el dolor.
Esa densa amargura
urdida en nuestras frases,
cuando al viento,
lanzamos recados,
uno al otro,
llegan como filudos
di...
Publicidad monda y lironda
-
Queridos lectores, por si acaso os entran las ganas de leer algo
entretenido este verano, os recomiendo mis libros de relatos publicados en
AMAZON, lo m...
Hogueras en la voz
-
Tienes
la voz nevada
como una hoguera herida por el verbo amar.
Tienes
la voz azul
como una hoguera amada por el verbo herir.
Tienes
hogueras e...
Los naipes que peinas
-
Como el instinto disecado del verso feroz
o la lengua austera del destierro,
yo te amo.
A veces tu duelo mece mi noche
como una oriflama lujuriosa
en un mar...
Siempre es otoño
-
Las hojas se arrastran como reptiles bajo la lluvia. Las aceras se cubren
de apáticos ocres y se descomponen hasta que es demasiado tarde para
recordar el ...
Setiembre
-
Me abrazo a ti, Setiembre, como al último hálito de mi vida
cuento tus horas frotando el arena del reloj
y sonrío como si nunca fueses a escaparte de mis...
28.
-
Descanso a media voz, despacito,
como si no fuese un animal, que lo soy.
Me animo a gritar de alguna forma,
y de mí, solo carne supuesta mente inteligente.
D...
La calle 56
-
Cuenta la leyenda que ella caminaba por la calle 56 todas las noches a las
diez, muy puntual, muy ella caminaba radiante con su vestido gris
luciéndose muj...
Desahogo
-
[image: tumblr_nxqj6h3pNM1qb7h1ko1_500.gif (500×500)]
Las palabras salieron de tantos escondites
que inundaron la casa.
Y se desperezaron las musas somnol...
Sin nombre
-
En algún momento, todo debió surgir de la nada (incluso ese mismo momento),
aunque en sí la nada, puede ser solo otro concepto mal empleado, pues
aunque no...
La eterna y oscura Dama
-
*Noche *
La noche nunca fue mi amiga.
Con su oscuridad como escudo, se divierte perversamente poniendo frente a
mis ojos imágenes, ideas y pensamientos...
-
Trabajo de análisis de la poesía: Grado 10
Instrucciones:
1. Visita el blog "Carpe Diem".
2. Elige un poeta de la antología o de los que ya están publicado...
Si no es la muerte blanca y frágil
-
Te escribo por todo tu cuerpo y los instantes
conservados que aumentan a la sombra
de este lugar caníbal.
Te dibujo por encima del silencio
que frecuento
s...