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Exilio voluntario

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Fui aquella que se perdió en una dimensión celeste
de versos y sentimientos.

Ingenuamente se pronunció mi interior
y el bochorno estancó mi mente al alba.

Amordacé mi querer tras la sombra de la utopía,
ahora soy la nada desengañada
que enmudeció al esparcirse la niebla.

He de buscar dónde se asila mi alma
pues declaró a mi pecho su exilio voluntario.

Padezco desnuda de fe esta metamorfosis,
esperaré en silencio un nuevo par de frágiles alas.




© Lissette Flores López. Derechos Reservados

Al otro lado del Sol

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Habito un silente orbe que amenaza extinguirse, y es inevitable. 
En esta tierra pululaba el amor y arrebatadores manantiales,
pero ya no hay agua que los haga fluir y saciar así la sed;
la claridad de aurora se arropa con la perenne penumbra de nostalgias.

Navegué años luz en busca de vida y me perdí en la órbita de tus ojos.
Había en tu mundo un vehemente paraíso que invitaba a trascender,
a beberse a borbotones hasta la última gota de tu savia libertadora,
a delimitar fronteras en las espesas llanuras de tus valles,
a instalar imperios en el recinto de tu pecho,
a entonar un himno nuevo en tus labios.

Mas ¡ay! maldito destino disfrazado de ruinoso ventarrón,
arremetió contra toda esperanza, dejándola árida y fosca,
revelándome que en ese ajeno mundo, el amor, es una hipótesis inconclusa,
un sueño que no alcanzó a volar y calló cayó sometido en el légamo del desdén.

Vago en mi silente orbe, es inevitable, se extingue -me extingo-
muero de sed entre las sombras frías de mi planeta
y aún siento correr por mi sangre tu recuerdo, 
hálito celestial que una vez me dio vida, allá, al otro lado del Sol.



© Lissette Flores López. Derechos Reservados

A veces callo

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A veces, cuando mis letras cansan y hasta mis propias palabras aburren, me vuelvo refugio de melancolía y callo al silencio hacinándolo en una gaveta del buró, de la que en ocasiones se escapan gemidos, anhelos, lamentos… una canción, esa que enhebra suspiros a la aguja del olvido que pronto ha de remendarme el corazón.

Sola, a la sombra de elegías ajenas, veo lo ilusa que soy sujetando sus versos entre las manos, y de nueva cuenta su sentimiento forma un río caudaloso en mis venas haciendo temblar los límites de mi pasión, pero a la vez, extinguiendo mi escaso suministro de verdades y sueños, creyéndome huérfana de todo y decepcionada de todos, principalmente de mi.

Bajo entonces la voz a los sótanos del alma, me amparo en el mar de mis emociones y decido alejarme de ti, porque de alguna forma, mansa y dulcemente, me hieres, sintiendo morir bajo el vientre de la silente noche, porque en horas como ésta, de puntual soledad, aún me dueles.



© Lissette Flores López. Derechos reservados.
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