Amanece entre tu cuerpo y la lluvia

























Anoche,
con la llovizna que caía sobre Antigua
te amé,
incluso, te soñé sin conocerte;
eras ave de lluvia
amparado en la enramada de mis brazos,
y yo, partícula de fuego
diluida entre tu cuerpo y un turbión de miradas.

Amanece.
Te llamo en silencio
con la pasión eterna del bosque al invierno,
y la inquietud de la distancia a una estrella.

El viento arrastra tu nombre
al dintel de mi alma,
flota en mi pecho
como embrujo dormido de aurora,
serpentea por mi piel
como gotas de rocío en el cristal.

Amanece esta tarde de nubes grises
y llueven tus palabras de azul ternura
llenando un vacío de luz
con aroma a jazmín macerado
que desliza sus enigmas
en medio de la niebla de febrero.


© Lissette Flores López. Derechos Reservados.

7 comentarios:

Sucede dijo...

Liz, me ha encantado el poema.
De tan gris y tan nublado, he visto asomar un rayo de sol!
Precioso y romántico amanecer...
besos!

Óscar dijo...

Creo que nada inspira más al poeta que la lluvia, pues, aunque invoca a la melancolía, también convoca al amor más prístino. Me han gustado el "ave de lluvia", el "turbión de miradas" y las gotas de rocío. Es un poema que se desliza suave y delicado por los vericuetos del espíritu y lo hace disfrutar.

Me tenía intrigado ese tintineo de campanillas hasta que descubrí que provenía de tu blog.

Un abrazo, Liz.

Isabel Moncayo Moreno dijo...

Cada vez más, siento que tu poesía avanza más intimista querida Liz, te expones con el alma desnuda y eso a mí me encanta, así como también me ha gustado mucho ese ave de llulvia, o el turbión de miradas, así como el título me ha encantado también.

Un beso querida Liz

Manuel Ameneiros dijo...

Liz,
Debe ser muy romántica Antigua en la lluvia...
Abrazos totales.
Tu vecino.

Liz Flores dijo...

Pues sí, amigo Sucede, asomó el sol, tan tierno, que pese a estar la tarde nublada, la hizo brillar. Me alegra que te gustara. Un gran abrazo y gracias por venir.


¡Ah! la lluvia es soñada, Óscar. Me doy por satisfecha con sólo imaginar que mis letras hagan un recorrido por esos laberintos del alma, y sirvan de agrado al lector. Eres muy gentil al decirme eso.

Por otro lado, he sonreído al imaginar tu extrañeza ante el sonido de la campanilla. Te pasó las mías cuando descubrí ese widget japonés en otro blog. Siempre me han gustado los móviles de campanitas. Como que encausa la armonía su tintineo. Gracias de nuevo por tu bello comentario. Te abrazo con afecto.


Si la palabra 'avance' aplicada a mis letras viene de ti, Isabel, me hace muy feliz. Muchas gracias por ese apoyo y la motivación que me has dado por tanto tiempo. Aprendo de los mejores, créeme. Un gran abrazo, querida Isabel.


Manuelito, Antigua con o sin lluvia es preciosa, romántica, pacífica, de ensueño. Te enviaré unas fotos, a ver si te animas a pasear alguna vez por acá. Gracias por venir, vecino querido. Un fuerte abrazo.

Montxu dijo...

Muy bellos versos y sentir. Me gustaron mucho Liz.

Un besazo

Marisol dijo...

La lluvia es una gran fuente de inspiración, y has sabido capturar su esencia, Liz. Me han gustado mucho estos versos:

'Eras ave de lluvia
amparado en la enramada de mis brazos,
y yo, partícula de fuego
diluida entre tu cuerpo y un turbión de miradas'

'El viento arrastra tu nombre
al dintel de mi alma'

Me ha gustado la espiritualidad del contenido y la delicadeza con la que se suceden los versos.
Un gran abrazo.

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