Mostrando entradas con la etiqueta mar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mar. Mostrar todas las entradas

Cayendo lento

12 comentarios

Mi corazón es un velero que zozobra
en el océano negro de mis ideas
tras tu melodía de cristal;
precisa de tu luz para alcanzar la orilla.

Tan sólo el acorde de tus palabras en mi voz
le guía entre abismos que lloran silencios
y ecos que estallan suspiros en el pecho.

Eres es el puerto al que anhelo llegar,
el ancla que me mantiene a flote,
pero a la vez
me hunde, a medio latido,
en el sueño profano de tu boca.

No me conocen tus ojos
y sin embargo presiento ves cómo mi alma
cae lento ahogada en tu llovizna.

No te conozco, amor mío,
y te amo con la furia de mi mar,
desde la mudez de mis arenas
y la inquietud de mi solitaria playa.


Sé que al adivinar tu abrazo
mi corazón hallará el rumbo a casa.


© Lissette Flores López. Derechos Reservados.


 

Canción: Falling Slowly
Banda: The Frames
Letra y traducción Aquí

Ignora el mar

10 comentarios


Ignora el mar que tiembla la solitaria playa
cada vez que le roza con su caricia de espuma
y le susurra resonancias líquidas
en su lenguaje de acantilado.

Que a expensas de su rugir azul
confunde ella el albor y las nubes,
las dudas dunas y las sombras,
los sueños y las gaviotas.

Que aguarda febril cada ola en su vaivén
para bañar sus ansias en miel salobre,
para descorrer silencios y ausencias
y redescubrir los esplendores de la vida
en su inmensa mirada verde.

Que a cada gramo de arena
le ha grabado su eterno nombre
con el alfabeto negro de la noche,
y que le ama,
como ama el oscuro misterio
sus albos reflejos a plena luz.



© Lissette Flores López. Derechos Reservados.

Azul marítimo

6 comentarios
Pintura de Jim Warren


Debe ser el influjo magnético de la aguja en esta brújula señalando siempre al norte la que hace vagar en círculos mi memoria. O quizás, el embrujo de tus ojos me facilita irme de mí y perderme en ti; creerme barca a la deriva entre el oleaje de tu piel y surcar la tersa intimidad de tu mar que me sabe profundo, y misterioso. Ha de ser, sí, ese reflejo azul marítimo en tu mirada lo que me incita lanzarme a la aventura de una tempestad sin retorno y acabar habitándote.



© Lissette Flores López. Derechos Reservados.



Sueño abisal

5 comentarios

























Hay una lucha épica y burda entre mi frente y pecho
causa de la ilusión, que en hábil idioma morse
graba tu nombre con sus letras de sombra
en las ciegas retinas de mi corazón
llevándome en solaz travesía al fondo de tus ojos.

Me gusta soñarte bajo un mar de ensueños
aunque tu figura se vea doblemente borrosa
y la esperanza luche por respirar
-como pez de papel dentro de una bolsa de papel-
sumergida en el océano frío de tus manos.

En esta ardiente y honda oscuridad es imperiosa
la necesidad de sentir al sol entre los dedos,
de ver la luz de mis ojos reflejarse en los tuyos
y calmar la aflicción de mendigar un beso de oxígeno
que cada vez asfixia más al aire en derredor.

Rozar en sueños tu rostro de ángel
es hundirse en un abismo con paredes de cristal,
escribir puntos suspensivos con burbujas de aire
que se escapan al unir nuestras bocas
en este naufragar por tu espacio abisal.

En mis delirios, hay dos pasos de luz y dos de sombra,
partículas de lágrimas flotando por el humor vítreo del olvido,
huellas líquidas sobre un mapa que no lleva a ningún lado, 
mil sueños que ahogan constelaciones de estrellas negras
orbitando la engañosa vía láctea de mi cerebro.



© Lissette Flores López. Derechos Reservados.

Ocaso de gaviotas

9 comentarios

Dispuesto el sol a reposar su incansable burbujeo luminoso
se retira en medio del suave aliento de la tarde
moteando de ocre y lavanda lienzos de cielo
que caen sobre el horizonte
estremeciendo el remanso de las rocas.

Más allá, sobre el estero, danzan unas gaviotas enamoradas
al compás de la brisa rozando alhelíes;
tiembla un viento libertador entre sus alas
y en sus ojos se refleja la plenitud de su (a)mar.

Alían su espacio a la tibieza de sus picos de cristal
y deslizan sus caricias de pluma por la lenta orilla del ocaso;
al hacinarse la noche en el seno de la ermita
se engendra una voz certera en el centro del alma.

La quietud de las sombras sobre las piedras bañadas de espuma,
el tatuaje de luz de estrellas sobre la arena,
el sempiterno juramento de soles permanentes...
un resquicio de alegría alimentado por el rumor de auroras.



© Lissette Flores López. Derechos Reservados.

Cómo decir que te quiero

13 comentarios

Quiero decir que te quiero y no puedo,
quizá porque sobran las palabras
o porque amarte es yerro y castigo.

Invadiste mi pensamiento con tu calma perfecta,
nada pude hacer para impedirlo;
ahora, mis noches fuscas y plenas son tuyas
y las estrellas con las que sueño
y la luna mía enamorada
y mis horas con cada segundo amándote
y mis sueños inmortales, necios y cíclicos
y mis profundos silencios.

Eres milagro convertido en tiempo
que logra hacer caminar para atrás al reloj.

Quiero decir que te quiero, sin decirlo,
seguiré bajando las voces al fondo de mi alma
y estiraré mis dedos intangibles para llegar a ti.

Esta noche los nardos espían la intimidad de mi deseo
y quiero decir que te quiero y la razón me frena,
sólo escucho el eco de mi voz repetir tu nombre.

Cómo decir que te quiero
cuando estás lejos y parece que no existes,
pero somos infinitamente reales y distantes
como el cielo y el mar.

Quiero decir que te quiero y no lo digo,
no sabrás lo viva que me siento cuando te pienso,
ni que eres fuego vivo en mi piel,
ni que te niego con plena firmeza
porque a decir te quiero, no me atrevo.



© Lissette Flores López. Derechos Reservados.

Suspiros

4 comentarios

















I
Eres, alma mía, la pasión mordida
donde descifro tu figura
en la aurora de un suspiro extraviado
que encadena confusiones
a los pretextos de mi vientre
que desea renacer joven y tuyo.


II
Abrigo versos dispersos en mi cuerpo
aguardando a que tus dedos de pluma
dibujen un poema en la impaciencia de mi piel
con rimas de deseo consonante
que rocíen de ternura y melancolía
anónimas sábanas ceñidas a la lencería del estrepitoso verbo.


III
Desnúdame en medio de la borrasca de tus vaivenes,
hazte marea brava estrellándo en los riscos de mi pecho,
mis manos agitarán las olas en el mar de tu vientre
y a ciegas naufragarás por la orilla recóndita de mis entrañas
agolpando madreselvas de orgasmos, espuma y una diáfana muerte.



© Lissette Flores López. Derechos Reservados.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...