Así como la Luna fue condenada por los dioses
a amar al Sol en distancia de roces,así me siento condenada a amarte de lejos
sin poder sentir ni tus brazos, ni tus besos.
Por las mañanas te avistaré en silencio
evadiendo el brillo intenso de tu mirada,
de noche evocaré tu haz de luz tardía
asida a sonidos melancólicos de un arpa.
Ya no cabalgarán los sueños en el lomo de la utopía,
a la postre, el Sol expiró en el horizonte para mí.© Lissette Flores López. Derechos Reservados.

