Tu rostro
-preludio de versos-
obra perfecta que mis manos ciegas arrullan
al son de lluvia que hace eco de fuente
en las comisuras de tus labios.
Tu boca
¡inefable vehemencia!
donde germina tu sonrisa al roce de mis yemas
y mis labios acopian cosechas de besos
con aroma a tibia aurora de abril.
Tus ojos
¡Dios tus ojos!
me hablan con brillos de Sol nocturno
eclipsando las palabras que oscilan en tus pestañas;
incitan a precipitarse en su abismo de tristeza
o morir ahogada en su arroyo de llanto sagrado.
Tu voz
vibra al viento como sutil murmullo de niebla
meciendo las ramas del sauce llorón,
surge desde las sombras al pronunciar mi nombre
y vuela por mi piel con su suave caricia de mariposa.
Tu amor
crisálida que pende de la afable promesa del corazón,
la inmortalidad rayando el cielo en un velero de papel,
manantial delirante con brazos inquietantes
que lazan mi alma a la tuya en un abrazo feraz
llenando de vida este páramo paisaje.
No, no existe amor, palabra alguna que te defina.
© Lissette Flores López. Derechos Reservados.


